Qué es Alma, la agente de IA del talento de Shakers

Cuatro mascotas con forma de blob en fila sobre fondo blanco: tres en verde menta y una en crema, con ojos de trazo, y una chispa verde oscura flotando entre las dos últimas
Escrito por
Ignacio Alonso Ferreiro Seguir

Obsesionado con el ¿Por qué? Esta obsesión me llevó a adentrarme en el mundo del UX, y ahora disfruto sabiendo que mi trabajo consiste en hacer que cada decisión sobre un producto digital vaya alineada con lo que demandan sus usuarios. Sólo así estoy seguro de que son las correctas. O por lo menos, de que no son las incorrectas.

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Alma es la agente de IA de los talentos en Shakers. La tienes en el panel lateral de la Plataforma o en tu propio asistente vía MCP, y lo que la separa de un chat cualquiera son los dos contextos a los que está conectada: el de Shakers, con el mercado que un talento no puede ver desde fuera, y el tuyo. Le pides algo y lo hace. Y cuando toca decidir, te acompaña con el criterio que hace falta. No es un buscador de proyectos con chat. Ni un chat pegado a un listado.

Alma es la agente de IA que Shakers construye para su talento: ejecuta por chat lo que harías a mano en la Plataforma (actualizar tu perfil, ver proyectos, preparar una candidatura), compara tu tarifa con la de otros talentos de tu perfil y te ayuda a preparar entrevistas y reuniones con clientes. Lo irreversible lo confirmas siempre tú.

Qué es Alma, en una definición

Alma es una agente de IA, y el panel es solo una de las dos formas de usarla. La primera es el panel lateral de conversación permanente de la Plataforma de Shakers, que acompaña al talento por toda la interfaz sin ocupar más pantalla que la que pide y que se encoge hasta una burbuja discreta cuando no tiene nada que aportar en ese momento. A un lado, el chat. Al otro, la Plataforma. La segunda es MCP (Model Context Protocol), el estándar abierto que conecta agentes de IA con herramientas y datos: con él, la usas desde tu propio asistente, fuera de la web de Shakers.

En el panel, las dos piezas son el mismo producto: lo que se hace por chat se refleja en la Plataforma, y buena parte de lo que se hace a mano ya se puede pedir conversando, con la misma validez y el mismo efecto sobre la cuenta del talento que si hubiera pulsado él mismo cada botón. El alcance aquí es mayor: Alma acompaña toda la relación del talento con Shakers y no solo la búsqueda de proyectos, que es la parte que cualquier chat con acceso a un listado ya resuelve.

Alma no responde preguntas generales ni charla por charlar, porque está conectada a dos contextos, el de Shakers y el del usuario, y por eso puede hacer dos cosas que un chat suelto no puede: ejecutar acciones reales de la Plataforma y recomendar con datos que el talento no tiene a mano. Si solo hiciera la primera, sería un atajo bonito a formularios; la segunda es la que justifica el producto entero.

Una precisión de identidad: Alma no sustituye el criterio del talento, lo equipa, y la diferencia importa en cada decisión que la agente prepara, como se ve en los principios más abajo.

Los dos problemas que resuelve

La vida de un talento en Shakers tiene dos costes distintos, y conviene no confundirlos. El primero es la fricción operativa: sabes qué quieres hacer, pero no dónde se hace, y aplicar a un proyecto, añadir una skill o actualizar tu tarifa no esconde dificultad ninguna más allá de encontrar dónde lo ha dejado el diseño de la Plataforma. El segundo es la falta de criterio: no sabes qué deberías querer. Si tu tarifa tiene sentido. Si ese proyecto encaja contigo. Qué te van a preguntar en la reunión con el cliente.

Alma ataca los dos, con herramientas distintas. La fricción se resuelve ejecutando. Le pides la acción. La prepara o la hace. Sin vueltas. El criterio se resuelve recomendando con el contexto de Shakers, que es donde vive la información de mercado que un talento no puede tener, porque ningún profesional individual ve cientos de proyectos, tarifas y decisiones de clientes a la vez. De los dos, el segundo es el que cambia la experiencia. Un atajo a formularios no merece media pantalla; un coach con los datos de la Plataforma, sí.

Los cinco principios que gobiernan Alma

El diseño de Alma se decide en cinco principios, por este orden:

  • No molestar. Alma te saluda al entrar y, a partir de ahí, solo interrumpe cuando tiene algo útil que decirte, porque un asistente que habla sin motivo enseña al usuario a ignorarlo.
  • Cero pérdida de contexto. Cambias de pantalla o vuelves horas después, y la conversación sigue sabiendo de qué hablabais, sin empezar de cero por moverte por la Plataforma.
  • Lo que haces por chat, a mano también. Todo lo que haces por chat lo puedes hacer a mano en la Plataforma, y la lista de lo manual que entra en el chat no para de crecer. La web sigue entera.
  • El talento confirma lo irreversible. Alma propone y prepara. Aplicar a un proyecto o retirar una candidatura lo confirmas siempre tú, de forma explícita.
  • Extensible sin tocar el núcleo. Añadir una acción nueva no puede exigir rediseñar la conversación. La lista de cosas que Alma sabe hacer crece sin que la agente se reescriba.

Cómo funciona por dentro: un catálogo de acciones

Alma tiene un catálogo de acciones registrado, no un menú cerrado ni una conversación guionizada: cada acción sabe qué es, si consulta, si escribe, si no tiene vuelta atrás. Cuando pides algo, elige la acción del catálogo y la ejecuta con el contexto de la conversación y de por donde navegas como ingredientes de la decisión.

Las acciones de varios pasos, como aplicar a un proyecto, son un pequeño flujo con orden: buscar, comprobar el encaje, preparar la candidatura y confirmar, con rastro de cada paso y el último paso siempre en manos del talento. Y si una acción está marcada como irreversible, la confirmación del talento se aplica sola, sin que cada acción la programe por su cuenta, porque la protección no depende de que cada desarrollador se acuerde de ella.

Para quién es: acelerador o coach

Alma sirve a dos perfiles con necesidades opuestas. El talento con experiencia en Shakers ya sabe dónde está cada cosa. Quiere velocidad: aplicar a este proyecto, actualizar su disponibilidad, y que la agente no le suelte la charla que no pidió, que para eso ya está el correo. Para él, Alma es un acelerador que debe encogerse y callarse el resto del tiempo. El talento que acaba de llegar no sabe todavía qué es razonable. Para él, Alma es un coach que aporta el criterio que le falta: qué tarifa pedir, a qué proyecto aplicar, cómo preparar la reunión.

La misma agente, dos modos. La frontera la pone la persona, no el producto.

Qué puede hacer: de revisar tu perfil a preparar una entrevista

Lo que Alma cubre hoy se entiende bien con estos cuatro ejemplos, aunque su lista de capacidades sigue creciendo:

  • Ver proyectos. Consulta y filtrado, sin efectos de ningún tipo: el caso simple de preguntar qué proyectos hay abiertos, con qué condiciones económicas y con qué plazos, y recibir la respuesta ordenada sin tocar un solo filtro.
  • Revisar la tarifa. Consulta con criterio: compara tu tarifa con la de otros talentos de tu perfil en Shakers, algo que no puedes calcular por tu cuenta.
  • Aplicar a un proyecto. Escritura en varios pasos, con confirmación explícita del talento y efecto visible en la Plataforma. El caso que prueba el mecanismo completo.
  • Revisar tu perfil. Te dice qué le falta para estar completo y cómo encaja con el rol que buscas.

Y una de las que más valoran los talentos: preparar la reunión con el cliente, qué le van a preguntar, con qué datos conviene llegar y cómo se cuenta la experiencia. Es criterio puro. No tiene sustituto manual en la Plataforma: no existe una guía universal que sirva para cada cliente y cada proyecto, porque la preparación depende del contexto. Para quien prepara una entrevista o una reunión de presentación, es la diferencia entre improvisar y llegar con contexto. La agente de IA de Shakers no elimina la entrevista. La prepara.

Cómo protege las decisiones del talento

Una agente que ejecuta acciones en nombre de alguien se juzga, sobre todo, por cómo trata las que no se pueden deshacer, esas cuyo efecto sobre la cuenta, el proyecto o la relación con el cliente permanece después de pulsar el botón. La regla de Alma es una sola y sin excepciones: lo irreversible lo confirma el talento, siempre. No hay modo automático para aplicar a un proyecto ni para retirar una candidatura, y esa ausencia es una decisión de producto que el propio catálogo de acciones hace imposible sortear. Alma prepara el terreno, muestra lo que va a pasar y espera el sí, y la confianza se diseña igual que las acciones: por defecto, conservadora.

Cómo empezar con Shakers y Alma

Si ya colaboras con Shakers, Alma te espera dentro de la Plataforma. Si todavía no, el punto de entrada es la página de los AI Builders, ahí se explica cómo funcionan los proyectos y qué necesita tu perfil para empezar.

El fenómeno de fondo no es solo de Shakers. Cuando la ejecución se abarata, lo que sube de valor es el criterio de quien decide, la misma tijera que ya explicamos al analizar qué se abarata y qué se encarece en la IA. Y conocer el otro lado del proyecto te hace mejor profesional: la guía sobre qué equipo necesita una empresa para llevar IA a producción describe cómo preparan los clientes lo que luego ejecutas tú, y el análisis de qué piden de verdad los proyectos de AI engineer muestra el criterio que el mercado ya exige a los perfiles técnicos.

Preguntas frecuentes sobre Alma

¿Qué es Alma en Shakers?

Es la agente de IA del talento: la usas desde el panel lateral de la Plataforma o vía MCP, está conectada al contexto de Shakers y al tuyo, ejecuta acciones de la Plataforma y aporta criterio sobre tarifas, encaje de proyectos y preparación de entrevistas y reuniones.

¿Alma aplica a proyectos por su cuenta?

No. Alma busca, comprueba el encaje y prepara la candidatura, pero aplicar a un proyecto o retirar una candidatura lo confirmas siempre tú, de forma explícita. Lo irreversible nunca se ejecuta en automático.

¿Hay que saber de IA para usar Alma?

No. Se conversa en lenguaje normal y cada acción se refleja en la Plataforma, donde también se puede hacer a mano. El chat es una vía alternativa, no un requisito.

¿Alma sustituye la Plataforma de Shakers?

No. Todo lo que se hace por chat se puede hacer también a mano, y buena parte de lo manual ya se puede pedir por chat. Alma añade una vía, no cierra ninguna.

¿Qué tiene que ver Alma con las entrevistas?

Alma te ayuda a prepararlas con el contexto del proyecto y del cliente: qué te pueden preguntar, con qué datos conviene llegar y cómo contar la experiencia.